Fracturas óseas maxilofaciales  

Evaluación del paciente con lesiones maxilofaciales Las fracturas maxilofaciales a menudo se observan en combinación  
con lesiones más graves, que a veces amenazan la vida, y con frecuencia requieren recursos hospitalarios. Cuando un  
paciente con trauma con lesiones maxilofaciales llega a la sala de emergencia de un hospital, las lesiones que amenazan  
la vida deben abordarse en primer lugar. Actualmente, en la mayoría de los hospitales hay equipos de trauma con  
muchos especialistas participantes.

Los especialistas que tratan con pacientes traumatizados reciben entrenamiento especial y trabajan de acuerdo con las  
pautas para apoyo vital avanzado al trauma (ATLS), donde el principio es tratar la mayor amenaza de la vida primero y el  
tratamiento de emergencia con amenaza de vida indicado no debe esperar a un diagnóstico definitivo. Las vías  
respiratorias deben estar primero aseguradas, ya sea insertando una vía aérea nasofaríngea u orofaríngea. A veces, se  
debe realizar una intubación endotraqueal o incluso un acceso quirúrgico a la tráquea. El sangrado excesivo debe  
detenerse y la evaluación de las lesiones neurológicas y la columna cervical son importantes en una etapa temprana. El  
paciente debe estar estabilizado y los signos vitales, como el pulso y la presión sanguínea, controlados antes de que se  
evalúen cuidadosamente todas las regiones del cuerpo.

Después de la fase de salvar vidas, se puede tomar una breve historia del paciente, si es consciente . Sin embargo, si el  
paciente está inconsciente, una persona acompañante o un testigo del accidente puede dar cierta información.

Es importante registrar cuándo, dónde y cómo ocurrió la lesión, así como los síntomas y cambios.

El paciente puede guiar usted al examen correcto si escucha su historia cuidadosamente. También es importante obtener  
un historial médico con información sobre, por ejemplo, medicamentos y alergias.

Se realiza un examen maxilofacial completo que incluye el esqueleto facial, el cuero cabelludo, los ojos, los oídos, la nariz  
y la cavidad oral. El examen y el tratamiento de la región oral y maxilofacial deben realizarse de forma secuencial. El  
principio es examinar desde el exterior hacia el interior, mientras que el tratamiento de la región oral y maxilofacial se  
realiza mejor desde adentro hacia afuera, si es posible. La evaluación comprende la inspección y la palpación. La visión,  
las pupilas y los movimientos oculares pueden indicar lesiones en la región orbital. Se realiza la función motora de los  
músculos faciales y los músculos masticatorios y la evaluación sensorial de la región facial. La inspección de hematomas y  
equimosis se incluye en el examen (figura 27.1) y la palpación de todos los márgenes y bordes óseos, buscando  
sensibilidad o pasos en contornos óseos o sonidos de crepitación. La región nasoorbital-etmoidal (NOE) se evalúa  
cuidadosamente para detectar hematoma, telecanthus (ensanchamiento de la distancia intercantal medial) o cambios en  
el canto lateral que indican fractura (figura 27.2). La capacidad de apertura mandibular se evalúa y se palpa la región TMJ.  
Finalmente, el examen intraoral se lleva a cabo con la inspección de hematomas, dientes y oclusión y palpación del  
proceso alveolar. Para evaluación y tratamiento de lesiones dentales traumáticas y lesiones de tejidos blandos, ver  
Capítulos 26 y 28, respectivamente.

Fracturas óseas mandibulares Las fracturas de la mandíbula comprenden 10-25% de todas las fracturas faciales. La figura  
27.3 representa el porcentaje de fracturas mandibulares según su ubicación anatómica.

El cóndilo, el ángulo y el cuerpo son las ubicaciones anatómicas más comunes. Las combinaciones frecuentes de fracturas  
mandibulares múltiples son el ángulo y el cuerpo contralateral *, el ángulo o cuerpo bilateral, y el cuerpo condilar y  
contralateral.



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